[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]
La siguiente obra de Dimitrov es de suma importancia. Aparte de ser un análisis de la situación nacional e internacional de 1948, y una exposición de las políticas de los países socialistas o de democracia popular de mediados de los años 40, es un informe que expone el carácter y las tareas de un frente en la etapa de construcción socialista. No hace falta decir la escasez de interés de los supuestos marxista-leninistas en la cuestión de clarificar que es un frente, mucho menos de diferenciar las tareas de un frente en la etapa antifascista de las tareas del mismo en la etapa de liberación nacional, cuando efectivamente su fisonomía, y la de las fuerzas dialécticas enfrentadas, no es la misma. Repasemos algunas cuestiones:
¿Qué es un frente más allá de la palabra?
«Actualmente tanto algunos revisionistas como los propios seguidores del «socialismo del siglo XXI» hablan de la utilización de frentes en sus estrategias y tácticas políticas, se llenan la boca hablando de la necesidad de apoyarse en frentes, aunque poco saben explicar que son o cuáles son sus objetivos. Cierto es que tanto para la lucha para la conquista de objetivos menores, como para objetivos máximos, es permisible la idea de un frente de lucha –sea de características y objetivos antiimperialistas, antifascistas, anticapitalistas, y otros– donde converja el partido comunista con otras organizaciones –teniendo estas una mayoría de elementos de las clases trabajadoras, sean obreros o elementos pequeño burgueses–, pero sólo tiene aplicación bajo determinadas condiciones, y el partido comunista siempre tendrá el deber de ser vanguardia de dicho frente si no quiere que fracasen los objetivos del frente y que esa alianza temporal caiga en manos burguesas para manejarla a su antojo». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)
¿Qué carácter tienen estos frentes?:
«Generalmente a este tipo de frente se ha llamado frente popular, con el calificativo de popular por el hecho de unir a obreros y el resto de clases trabajadoras para un fin concreto. También han existido históricamente los llamados frente único del proletariado, donde el partido comunista instaba al resto de organizaciones con gran afiliación de obreros, o de obreros sin partido, hacia un objetivo concreto. Este tipo de frente fueron comunes tras la Primera Guerra Mundial, y eran utilizados como métodos para frenar la ofensiva de la burguesía sobre los derechos laborales de los obreros y su nivel de vida, pues era común por entonces, que la burguesía intentara por ejemplo: pagar las reparaciones de guerra que debía a otros países cargando tal deuda a espaldas de las clases trabajadoras, por lo que muchas veces estos frentes, no eran sólo frente único del proletariado, sino que se extendían con las organizaciones no proletarias de artesanos, campesinos y demás, agraviados por la ofensiva de la burguesía; convirtiéndose en frente popular con diversos calificativos: frente del trabajo, frente de los trabajadores, frente anticapitalista etc., razón por la que en ocasiones estos dos tipos de frente se entrelazan. Los calificativos usados por cada frente no importan, lo importante, es comprender en cada experiencia de frente que alianza contraía el proletariado y con qué objetivo». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)
¿Qué funciones tienen?
«Erróneamente se ha creado el mito de que los frentes solo sirven para estrategias y tácticas de carácter defensivo, pero la historia ha demostrado que los frentes pueden tener dos funciones: tanto defensivo como ofensivo. Del mismo modo que un tipo de frente –uno anticapitalista por ejemplo– puede ser usado a veces como frente defensivo y otras como frente ofensivo El frente usado por los comunistas en Bulgaria mismamente durante los años 20 fue un frente anticapitalista defensivo, después durante la Segunda Guerra Mundial se utilizó un frente defensivo antiimperialista y antifascista, pero poco después tras la finalización de la guerra se uso un frente ofensivo anticapitalista para la construcción del socialismo. Hay que tener en cuenta que los frentes no tienen la misma función antes que después de la toma de poder por el partido comunista, una vez instaurada la dictadura del proletariado el frente sirve como correa de transmisión entre el partido y las organizaciones de masas bajo la regla del centralismo democrático, mientras que en el periodo previo servía más bien como una coalición de capas populares donde sus organizaciones no estaban sujetos a normas tan claras, ha de comprenderse que el rol, las normas, y carácter del frente cambian de una etapa a otra». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)
Dejemos una breve descripción del soviético Naum Farberov sobre el desarrollo de los frentes construidos por los partidos comunistas en los países de Europa central y del Este. Con esta cita podremos ver su desarrollo desde la Segunda Guerra Mundial hasta la toma de poder tras el fin de la ocupación ítalo-alemanes, y el programa y las primeras tareas de este frente:
«La situación actual en las democracias populares se caracteriza igualmente por la reorganización de los frentes populares –bajo el nombre de frente patriótico, nacional, etc–. Después del aplastamiento de los ocupantes alemanes por el ejército soviético y el derrocamiento de los antiguos regímenes por los trabajadores de los países en cuestión, las tareas fundamentales de los frentes populares eran: aniquilamiento de la reacción, lucha por la independencia nacional, democratización de la vida social y política. En lo fundamental estas tareas fueron realizadas en 1947-48 y hoy ya no constituyen una guía práctica para la acción». (Naum Farberov; Las democracias populares, 1949)
Del cambio de funciones en esos frentes tras resolver esas tareas antifascistas, antiimperialistas, antifeudales, y el paso a resolver otras de carácter socialista:
«Paralelamente, la organización inicial de los frentes populares ha dejado de corresponder a las tareas de la nueva etapa. Mientras que antes de 1947-48 los frentes populares eran una especie de coaliciones de partidos, la nueva etapa de desarrollo –marcha hacia el socialismo– exige una unión más estrecha de las fuerzas populares. Desde entonces ha sido necesario reorganizar los frentes populares, transformarlos en organizaciones con un programa preciso, con organismos dirigentes elegidos y una disciplina para todos sus miembros, en organizaciones dedicadas a edificar el porvenir bajo la dirección de los nuevos partidos obreros. Esta reorganización de los frentes populares fue realizada en 1947-48. Organizados según los principios del centralismo democrático, los frentes populares comprenden, además de los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones cooperativas, las organizaciones de mujeres, de jóvenes y otras organizaciones públicas, así como a título individual toda persona que reconoce los estatutos y el programa y que trabaja en una de sus organizaciones, haciendo resaltar el papel dirigente de la clase obrera, los nuevos programas de los frentes populares señalan como tarea esencial la edificación de la sociedad socialista. Con este fin es preciso reforzar y extender el sector de Estado de la economía, desarrollar las cooperativas agrícolas de producción, ampliar y profundizar la planificación de la economía, desarrollar el espíritu de iniciativa y la emulación en los trabajadores». (Naum Farberov; Las democracias populares, 1949)
Y la advertencia de mantenerse fieles a la esencia y tareas de un frente según el marxismo-leninismo:
«La fuerza dirigente de las democracias populares es el partido comunista –proletariado–. El partido comunista forma parte de los frentes populares, pero lejos de diluirse en ellos, el partido los dirige. Más aún, los partidos comunistas se presentan delante del pueblo abiertamente, con su propio nombre, como una fuerza política independiente que dirige la edificación socialista. Si el partido comunista abandonara su posición dirigente, se negaría a sí mismo como vanguardia de la clase obrera, la única capaz de inspirar y dirigir la emancipación de todas las demás categorías de oprimidos. Este abandono, del que se han hecho culpables los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia, conduce necesariamente al oportunismo político, al abandono de la propia edificación socialista y, finalmente, a aliarse a la reacción. Los frentes populares han jugado un papel magnífico en la lucha contra los invasores fascistas y la reacción interior, y deben continuar siendo en el futuro un arma importante para la consolidación de las fuerzas democráticas. Pero no sustituyen ni pueden sustituir al Partido Comunista. Dado las clases que los componen, los frentes populares no pueden jugar un papel positivo más que bajo la dirección del partido comunista, vanguardia organizada de la clase obrera y de todos los trabajadores». (Naum Farberov; Las democracias populares, 1949)
Es aquí, en la presente obra, que Dimitrov nos aclarará de modo concreto el cambio que existe en las funciones de un frente de una etapa defensiva a la etapa ofensiva. Entiéndase que no todas estas características estarán presentes en otros países, esta es solo la descripción de como sucedió en Bulgaria según las condiciones nacionales e internacionales del momento.
En la etapa defensiva las características del frente fueron:
1) Promover tareas antiimperialistas, antifeudales y antifascistas bajo programas que contengan la lucha contra el invasor extranjero y la camarilla nacional que la sustenta, la libertad de asociaciones antifascistas y la ilegalización de las asociaciones fascistas y sus colaboradores, la creación de un ejército popular, y una reforma agraria que acabe con el latifundismo;
2) Amplitud en el número de clases interesadas en dicho programa y mayores alianzas –no solo la clase obrera, la pequeña burguesía, o la intelectualidad de mentalidad proletaria o pequeño burguesa–, sino incluyendo a parte de la mediana burguesía nacional y la intelectualidad burguesa que decide por sus intereses de clase momentáneos luchar contra el fascismo, o contra el imperialismo extranjero;
3) Vanguardizar en mayor o menor medida con el partido comunista frente aunque no se tenga aún todo el reconocimiento ni la legitimidad asegurada dentro de la coalición antifascista, lo mismo en el nuevo ejército popular que deberá ser creado y asegurado por los comunistas.
En la etapa ofensiva las características del frente fueron:
1) Resolución de tareas anticapitalistas y socialistas como son la confiscación o expropiación de industrias, bancos, transportes, etc., una industrialización –con la industria pesada como eje– y la colectivización del campo que se logrará gracias a toda la puesta en escena de una planificación socialista de la economía a través de bienales, después quinquenales, etc.;
2) Reducción del número de clases existentes y de alianzas del partido de la clase obrera –el partido comunista–pues la etapa es de clases trabajadoras contra clases explotadoras y cuyo objetivo es eliminar todas las clases explotadoras, incluyendo finalmente en la última etapa la pequeña burguesía, la última clase capitalista que debe proletizarse a través de los koljoses –granjas cooperativas– y sovjoses –granjas estatales–;
3) Consolidación del prestigio y autoridad del partido comunista en el ejército, reconocimiento de su rol de vanguardia y dirigente en el frente de modo incontestable por el resto de asociaciones, pudiendo imponer sus normas como el centralismo democrático y todo lo que ello supone, también se tiene vistas a la eliminación paulatina de partidos no proletarios en el frente según se avance en la destrucción económica de las clases explotadoras y según se proleticen las capas de trabajadores –como campesinos koljosianos o intelectuales–, quedando las asociaciones de mujeres, de juventud, los sindicatos en el frente como ruedas de transmisión entre esas capas de la sociedad y sus organizaciones y el partido comunista, partido de la clase obrera;
4) Utilización del frente para expandir la ideología proletaria que tiene su síntesis en el marxismo-leninismo a todas las capas trabajadoras que se están proletizando, llevar esta lucha de clases ideológica a todos los campos de la sociedad sin excepción, expansión y promoción por tanto de la cultura proletaria socialista, válgase para ello de la nueva estructura económica que se construye y de la nueva legislación ejemplificada en la nueva constitución socialista.
Sobra decir que el partido comunista debe aprovechar y si en la primera etapa puede poner en práctica características del frente en la segunda etapa –ofensiva–, debe aprovecharlo, e igual que es impermisible que en la segunda etapa se quede regazado con la fisonomía y funciones de la primera etapa –defensiva–.
Esta obra, y el tratar un tema tan específico como tan pocos han sabido, certifica una vez más que:
Recomendamos que pueden buscarse referencia sobre el concepto marxista-leninista del frente en otras obras de Georgi Dimitrov y también en las de su compatriota y discípulo Vulko Chervenkov.
El documento:
El pueblo búlgaro en lucha por la democracia y el socialismo
Informe en el IIº Congreso del Frente de la Patria
2 de febrero de 1948
[El camarada Dimitrov dedicó la primera parte de este informe a analizar la situación internacional, a la lucha de los dos campos; el campo democrático y el campo antidemocrático - Anotación de «¡Por una paz duradera, por una democracia popular!»]
Profundos cambios han tenido lugar en la arena internacional como resultado de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de las expectativas de la reacción mundial la Unión Soviética emergió de la guerra más fuerte que antes, y con un prestigio internacional mucho mayor. Un número de países se separaron del sistema imperialista. Los pueblos de Yugoslavia, Bulgaria, Rumanía, Polonia, Checoslovaquia, Hungría y Albania, con el apoyo del victorioso Ejército Soviético, que derrocó al fascismo, abolieron la dependencia imperialista y tomaron el destino en sus propias manos. La aguda crisis en los países coloniales y dependientes es igualmente un gran factor de desmoronamiento para los pilares del imperialismo. Y las contradicciones dentro del campo imperialista, por ejemplo, en relación con el Plan Marshall, para la formación de un Bloque Oeste, etc. jugaran un papel no pequeño en el futuro.
Así, la relación de fuerzas entre el campo imperialista y el campo democrático, como resultado de la Segunda Guerra Mundial ha cambiado drásticamente en favor del campo democrático. En su lucha contra la reacción del campo antidemocrático se basa en la clase obrera, en las masas trabajadoras del campo y la ciudad, en la intelectualidad progresista, en el movimiento democrático de todas las tierras, en los movimientos de liberación nacionales de las coloniales y los países dependientes, en las nuevas democracias. A la cabeza de este campo se encuentra la poderosa Unión Soviética.
El campo democrático es una fuerza lo suficientemente fuerte como para mantener a raya a los ladrones imperialistas, para frustrar sus esquemas y salvar a la humanidad de las nuevas y sangrientas aventuras imperialistas.
El sistema imperialista que no puede ofrecer a los pueblos nada más que guerras devastadoras, está frenando el desarrollo de las fuerzas productivas, y es un freno para el progreso, la ciencia y la cultura. Históricamente, ha sobrevivido a sí mismo, pero su condena es inevitable.
Las fuerzas de la paz, la democracia y el socialismo, son invencibles. Si como se declara en la Declaración de la Conferencia de los nueve partidos comunistas en Polonia de 1947, si ellos ponen a su disposición la firmeza y determinación necesarias, la nueva agresión imperialista estará condenada al fiasco.
Estamos viviendo en un momento en el que el socialismo está a la orden del día, cuando es imposible avanzar sin avanzar hacia el socialismo. El camino al socialismo no es el mismo en todos los países. Difiere en consonancia con las particularidades históricas, nacionales de cada país, pero el camino socialista es inevitable, y es el único correcto para todas las tierras y pueblos.
[El camarada Dimitrov entonces habló de las raíces históricas del Frente de la Patria en Bulgaria - Anotación de «¡Por una paz duradera, por una democracia popular!»]
La creación del Frente de la Patria no era una cosa oportuna; tampoco fue importada desde el extranjero ni impuesta desde arriba. Esta saludable idea surgió del pueblo, cristalizándose como resultado de las luchas de las masas trabajadoras en contra de la traidora monarquía, la venal burguesía y sus grupos antipopulares.
Los principales factores en el desarrollo del Frente de la Patria
[El camarada Dimitrov describe los siguientes factores en el desarrollo del Frente de la Patria como un movimiento popular - Anotación de «¡Por una paz duradera, por una democracia popular!»]
Para empezar el Frente de la Patria organizó la resistencia del pueblo búlgaro contra los esclavistas alemanes y la dictadura monarco-fascista búlgara. El programa inicial del frente, en su difusión durante el 17 de julio de 1942 por la estación «Hristo Botjef» declaró que como tarea central era: la liberación del país del yugo alemán y la dictadura monarco-fascista, el acercamiento de Bulgaria al campo de la coalición antihitleriana y el establecimiento de una autoridad popular democrática. Guiado por el Frente de la Patria la resistencia ofrecida por el pueblo a la agresión de Hitler se extendió gradualmente, y la camarilla monarco-fascista fue incapaz de mandar tropas búlgaras en el frente soviético-alemán. Las victorias del valiente Ejército Soviético, las derrotas sufridas por los alemanes en todos los frentes, la capitulación de la Italia fascista, el crecimiento de la lucha de liberación de los pueblos de Yugoslavia, la marcha del Ejército Soviético en el Danubio, todo ello estimuló la marcha de la lucha de las masas popular para romper con la Alemania de Hitler, para salvar al país del desastre y establecer un genuino gobierno democrático-popular búlgaro. Los Comités del Frente de la Patria, encabezados por el Comité Nacional, surgieron en todo el país. Un extensivo movimiento partisano se puso en marcha. Las diversas unidades unidas en unidades partisanas y eventualmente en el Ejército Popular de Liberación con sus Cuarteles Generales. Un levantamiento armado contra el fascismo en todo el país comenzó a madurar y fue llevado a un punto crítico por la aparición del victorioso Ejército Soviético en la frontera noroeste de Bulgaria.